A veces me encuentro con ganas de gritarle al mundo -o en su defecto, expresar en este humilde espacio- cosas como:
El color rojo siempre me incomodó. Lo sé porque desde que tengo memoria lo evito sistemáticamente a la hora de vestirme, de pintarme las uñas. No es que vea detrás alguna parafernalia de esas simbólicas, connotativas, del tipo 'el rojo representa agresividad pasional' -es decir sexo-. Es tan sencillo como que significaba jugársela demasiado.
Será que perdí un poco la cuenta que estaba llevando sobre mis comportamientos socio-culturales, o que sin notarlo dejé atrás cierto interés por el Conocerse-a-uno-mismo... Lo cierto es que ahora mis únicas alternativas de esmalte parecieran ser Revlon Red y Red Hot Tamale, y que si es el segundo -cuyo nombre lo refleja assez bien-, mejor. Y, vale decir, vale un replanteo del significado que adjudiqué en primera instancia a esa ¿inocente? incomodidad.
Es entonces cuando, la mayoría de las veces -gracias a Dios por lo que considero un atisbo de lucidez-, no demoro en pedirle a la tierra, de manera contenida y desesperada a la vez, que me trague. Solemnemente y sin piedad.
sábado, 12 de febrero de 2011
miércoles, 9 de febrero de 2011
El predicador de la semana II
PREDICADOR - ¿Qué vas a estudiar?
YO - (suspiro) Hmm, mirá... voy a empezar acá Administración y Economía; la verdad, lo decidí hace poco y el proceso de elegir la carrera me resultó bastante truculento... (flaco, por favor no te quedes con tu primera apreciación, o sea que soy una pequeña capitalista que sólo va al mango, porque te aseguro que no es el caso) De hecho, para darte una idea, en noviembre pasado por poco ya tenía el depto en Capital de lo decidida que estaba por cine, allá, claro (that'll go!).
P - (Semblante resignado de 'oh, yo sé de qué tipo sos, un alma perdida más') Ajá, veo... Pero, ¿por qué? ¿Te da miedo, no? Porque si es así, yo que vos me lo replanteo...
Y - En absoluto, no. Básicamente me di cuenta de que el cine no es algo que me apasione, no sé si viviría de eso pero ¡no te confundas!, no pasa por lo económico, pasa más porque pensar todo el día en lenguaje cinematográfico me sería medio agotador y le perdería un poco el gusto... Además, a mí las cosas que me gustaría hacer no encajan con la realidad del país en cuanto a producción, hoy día. Simplemente mi perfil no es del tipo que está diez años rogándole a toda persona del ámbito habida y por haber que le faciliten el corto, que lo tengan en cuenta y demás. Porque al final terminás tranzando, odiando la película que hiciste porque no te satisfizo el producto final con los intereses congeniados aplicados, y va a pasar otra década hasta que vuelvas a hacer algo relacionado con la idea que te atraía en primera instancia, cuando decidiste vivir de esto (that should do, para este potencial clasificador infame... Ya intuyo que es de esos. Si con eso no le quito el preconcepto de que soy el estereotipo que quiere encontrar en mí, por su tendencia mental natural facilista, entonces yo pensaré que él es un caso perdido, aunque eso no sé en qué me convertiría).
P - ¡Pero es lo que te gusta! Si supieras la gente frustrada que está metida en una oficina odiando lo que hace... No te dejes engañar (flaco, no entendiste nada flaco, yo pienso como vos, estamos del mismo bando), la clave está en enriquecerse desde otro lado-
Y - ¡...no desde lo económico, claro! Pienso igual, no debe haber nada más frustrante, ni habl-
P - Porque los artistas están tres meses puestos en un cuadro, y lo terminan (...) y qué mejor gratificación... El arte son puras energías, y felicidad (...) (la está dejando entrever, ya asoma, la veta que intuí, pero a un nivel mucho más alarmante de lo que pensé)
Y - Sí, ¡cómo los envidio! Realmente, ojalá tuviera sensibilidad para el arte, pero yo no soy de esos privilegiados, lo del cine es una excepción en mi caso-
P - Vos tenés que ir, y no importa si vivís con $2,50 por muchos años, está todo bien, si vos deseás hacer una película se te va a cumplir, ¡no lo dudes un segundo! Es cuestión de tiempo, tenés que ponerle garra y esperanzas y vas a terminar haciendo lo que siempre soñaste. Siempre estás a tiempo, no empieces Económicas porque vas a ser infeliz. (Realmente no entendiste nada; te creés que no lo pensé, ¿no? Que tenés razón, que justo todo eso no lo había pensado, que no pasa naaaada, que ahí me zambullo en la vida de mis sueños y que realmente no tengo razones para pensar todo lo que pienso, que no pasé MESES cuestionándome sobre gustos y vocación, que puedo siquiera ATENDER un segundo tu 'perspectiva' si se puede llamar así, cuando es sin mayores escrúpulos un LUGAR COMÚN por sí misma, una figurita repetida repulsiva de lo manoseada que está... Bueno, creíste mal; ya está, cagaste, de acá no puede salir nada bueno. De hecho ya transformé el lenguaje corporal y ni me percaté)
Y - (Postura y actitud de observación y análisis del interlocutor, totalmente pedantes: de pronto él es el vulnerable, el objeto de bombardeos; esta vez no ideológicos, no dogmáticos, sino psicológicos y también intelectuales. Pronto -y me permito una anticipación en el relato de los acontecimientos- se vería expuesto en su más manifiesta condición de infradotado) Ajá, ajá... Che, ¿qué leés?
P - (sorprendido) ¿Cómo?
Y - Claro, qué solés leer vos; no sé, me intriga.
P - Eeeh, hmm, no creo que conozcas... Ahora estoy con Osho, pero-
Y - Jaja. Claro.
P - ¿Eh?
Y - No, no; nada, dejá. Seguí. ¿Quién más, a ver?
P - Y bueno, me gusta Paolo Coehlo.
Y - ¿Y Deepak Chopra?
P - También... ¿Cómo sabés?
Y - Ya está, imaginate... Te calé el perfil. Eso fue muy predecible. Pero más allá de eso, tenés que entender que yo no soy el caso, no soy ese tipo de persona. Mi pequeña historieta de 'iba a seguir cine pero termino estudiando economía' grita que sí, se autoexclama estereotipada, lo sé. Pero yo no soy el estereotipo, y con vos me está costando más que de costumbre evitar que me pongan sistemáticamente en esa bolsa.
(Intervención de los terceros en cuestión: caras de extrañeza, interés, silencio general. Habla el amor de mi vida que comienza a descubrirse como tal ante mí, pero eso es cosa aparte):
S - (Risas) No, si yo te digo... Cuando empezaste a saltar con lo de las carreras y el cambio repentino dije 'listo, acá sale P con la ideología y pobre, no sale de ésta ni por casualidad'.
P - Obvio, ¡zas! Carne fresca, imaginate. Re joven, recién salida del secundario, está con la bocha libre para ser condicionada (gestito increíblemente repugnante que denota brain-wash al mejor estilo eclesiástico medieval). No hay que perder un segundo con estos (oh, pues te topaste con la persona menos indicada).
Y - Mirá... todo bien con la gente dogmática, pero... No. Todo mal. En serio. (Tono de voz totalmente irritado, agresividad instaurada en el lenguaje tanto verbal como corporal)
P - ¿Qué querés decir?
Y - Que sos extremadamente dogmático.
P - Dog...?
Y - ¿? Dogmático: implantás tu verdad como la verdad, y así no funciona. Y fijate que vos ya sos el colmo porque estás convencido de que tenés razón sobre la vida y las cosas y que la gente tiene que pensar como vos cuando ni siquiera sabés cómo se llama eso (¿te quedó claro hasta qué punto llega tu idiotez?). Y yo tengo un problemita personal con la gente que predica, me saca bastante de las casillas. Uno no puede ir por la vida predicando.
P - (...)
Y - ¿Y qué hacés de tu vida, a ver?
P - Yo... O sea, soy instructor de yoga. Pero no es lo único que hago, también toco la guitarra... Y juego al poker.
Y - Ah, mirá...
P - Por Internet.
Y - ¡Ah! (Este hijo de puta es increíble; encima de predicador, farsante... Está buscando que lo destripe acá nomás. Pero... me invade este regocijo, que nunca falla, y cómo juno a las personas, y cómo te gozo a vos, hippie-chic patético (...) No me indignás, no tenés esa capacidad: sólo me irritás, y no pasa mucho hasta que me regodeo en vos)
P - (...)
Y - Vivís de eso último, ¿no?
P - Sí
Y - Ah, está bien, está clarísimo, es increíble de lo claro que está, todo. Genial.
(nivel de) Satisfacción: plena.
YO - (suspiro) Hmm, mirá... voy a empezar acá Administración y Economía; la verdad, lo decidí hace poco y el proceso de elegir la carrera me resultó bastante truculento... (flaco, por favor no te quedes con tu primera apreciación, o sea que soy una pequeña capitalista que sólo va al mango, porque te aseguro que no es el caso) De hecho, para darte una idea, en noviembre pasado por poco ya tenía el depto en Capital de lo decidida que estaba por cine, allá, claro (that'll go!).
P - (Semblante resignado de 'oh, yo sé de qué tipo sos, un alma perdida más') Ajá, veo... Pero, ¿por qué? ¿Te da miedo, no? Porque si es así, yo que vos me lo replanteo...
Y - En absoluto, no. Básicamente me di cuenta de que el cine no es algo que me apasione, no sé si viviría de eso pero ¡no te confundas!, no pasa por lo económico, pasa más porque pensar todo el día en lenguaje cinematográfico me sería medio agotador y le perdería un poco el gusto... Además, a mí las cosas que me gustaría hacer no encajan con la realidad del país en cuanto a producción, hoy día. Simplemente mi perfil no es del tipo que está diez años rogándole a toda persona del ámbito habida y por haber que le faciliten el corto, que lo tengan en cuenta y demás. Porque al final terminás tranzando, odiando la película que hiciste porque no te satisfizo el producto final con los intereses congeniados aplicados, y va a pasar otra década hasta que vuelvas a hacer algo relacionado con la idea que te atraía en primera instancia, cuando decidiste vivir de esto (that should do, para este potencial clasificador infame... Ya intuyo que es de esos. Si con eso no le quito el preconcepto de que soy el estereotipo que quiere encontrar en mí, por su tendencia mental natural facilista, entonces yo pensaré que él es un caso perdido, aunque eso no sé en qué me convertiría).
P - ¡Pero es lo que te gusta! Si supieras la gente frustrada que está metida en una oficina odiando lo que hace... No te dejes engañar (flaco, no entendiste nada flaco, yo pienso como vos, estamos del mismo bando), la clave está en enriquecerse desde otro lado-
Y - ¡...no desde lo económico, claro! Pienso igual, no debe haber nada más frustrante, ni habl-
P - Porque los artistas están tres meses puestos en un cuadro, y lo terminan (...) y qué mejor gratificación... El arte son puras energías, y felicidad (...) (la está dejando entrever, ya asoma, la veta que intuí, pero a un nivel mucho más alarmante de lo que pensé)
Y - Sí, ¡cómo los envidio! Realmente, ojalá tuviera sensibilidad para el arte, pero yo no soy de esos privilegiados, lo del cine es una excepción en mi caso-
P - Vos tenés que ir, y no importa si vivís con $2,50 por muchos años, está todo bien, si vos deseás hacer una película se te va a cumplir, ¡no lo dudes un segundo! Es cuestión de tiempo, tenés que ponerle garra y esperanzas y vas a terminar haciendo lo que siempre soñaste. Siempre estás a tiempo, no empieces Económicas porque vas a ser infeliz. (Realmente no entendiste nada; te creés que no lo pensé, ¿no? Que tenés razón, que justo todo eso no lo había pensado, que no pasa naaaada, que ahí me zambullo en la vida de mis sueños y que realmente no tengo razones para pensar todo lo que pienso, que no pasé MESES cuestionándome sobre gustos y vocación, que puedo siquiera ATENDER un segundo tu 'perspectiva' si se puede llamar así, cuando es sin mayores escrúpulos un LUGAR COMÚN por sí misma, una figurita repetida repulsiva de lo manoseada que está... Bueno, creíste mal; ya está, cagaste, de acá no puede salir nada bueno. De hecho ya transformé el lenguaje corporal y ni me percaté)
Y - (Postura y actitud de observación y análisis del interlocutor, totalmente pedantes: de pronto él es el vulnerable, el objeto de bombardeos; esta vez no ideológicos, no dogmáticos, sino psicológicos y también intelectuales. Pronto -y me permito una anticipación en el relato de los acontecimientos- se vería expuesto en su más manifiesta condición de infradotado) Ajá, ajá... Che, ¿qué leés?
P - (sorprendido) ¿Cómo?
Y - Claro, qué solés leer vos; no sé, me intriga.
P - Eeeh, hmm, no creo que conozcas... Ahora estoy con Osho, pero-
Y - Jaja. Claro.
P - ¿Eh?
Y - No, no; nada, dejá. Seguí. ¿Quién más, a ver?
P - Y bueno, me gusta Paolo Coehlo.
Y - ¿Y Deepak Chopra?
P - También... ¿Cómo sabés?
Y - Ya está, imaginate... Te calé el perfil. Eso fue muy predecible. Pero más allá de eso, tenés que entender que yo no soy el caso, no soy ese tipo de persona. Mi pequeña historieta de 'iba a seguir cine pero termino estudiando economía' grita que sí, se autoexclama estereotipada, lo sé. Pero yo no soy el estereotipo, y con vos me está costando más que de costumbre evitar que me pongan sistemáticamente en esa bolsa.
(Intervención de los terceros en cuestión: caras de extrañeza, interés, silencio general. Habla el amor de mi vida que comienza a descubrirse como tal ante mí, pero eso es cosa aparte):
S - (Risas) No, si yo te digo... Cuando empezaste a saltar con lo de las carreras y el cambio repentino dije 'listo, acá sale P con la ideología y pobre, no sale de ésta ni por casualidad'.
P - Obvio, ¡zas! Carne fresca, imaginate. Re joven, recién salida del secundario, está con la bocha libre para ser condicionada (gestito increíblemente repugnante que denota brain-wash al mejor estilo eclesiástico medieval). No hay que perder un segundo con estos (oh, pues te topaste con la persona menos indicada).
Y - Mirá... todo bien con la gente dogmática, pero... No. Todo mal. En serio. (Tono de voz totalmente irritado, agresividad instaurada en el lenguaje tanto verbal como corporal)
P - ¿Qué querés decir?
Y - Que sos extremadamente dogmático.
P - Dog...?
Y - ¿? Dogmático: implantás tu verdad como la verdad, y así no funciona. Y fijate que vos ya sos el colmo porque estás convencido de que tenés razón sobre la vida y las cosas y que la gente tiene que pensar como vos cuando ni siquiera sabés cómo se llama eso (¿te quedó claro hasta qué punto llega tu idiotez?). Y yo tengo un problemita personal con la gente que predica, me saca bastante de las casillas. Uno no puede ir por la vida predicando.
P - (...)
Y - ¿Y qué hacés de tu vida, a ver?
P - Yo... O sea, soy instructor de yoga. Pero no es lo único que hago, también toco la guitarra... Y juego al poker.
Y - Ah, mirá...
P - Por Internet.
Y - ¡Ah! (Este hijo de puta es increíble; encima de predicador, farsante... Está buscando que lo destripe acá nomás. Pero... me invade este regocijo, que nunca falla, y cómo juno a las personas, y cómo te gozo a vos, hippie-chic patético (...) No me indignás, no tenés esa capacidad: sólo me irritás, y no pasa mucho hasta que me regodeo en vos)
P - (...)
Y - Vivís de eso último, ¿no?
P - Sí
Y - Ah, está bien, está clarísimo, es increíble de lo claro que está, todo. Genial.
(nivel de) Satisfacción: plena.
lunes, 11 de octubre de 2010
miércoles, 6 de octubre de 2010
Apología del silencio
20/08/10
El lenguaje a mí me grita. Cada palabra o ente significante que emerge de mi boca se molesta en recordarme hasta el mismo hastío que no debió haber salido nunca. Ellas, las palabras, se piensan tal como son: ajenas e incomprensibles a todo ser humano; están bien concientes de su no-misión en la vida. Yo comprendo, de verdad lo tengo asimilado desde que empecé relativamente a hacer uso de la razón, y aún así se empeñan en dejarlo en evidencia de la forma más cruda y sádica concebible cada vez que las emito. ¿Pues cuál es el sentido de esa tortura innecesaria, si nunca podré evitarla? ¡¿Acaso no lo entienden, justamente ellas, poseedoras del significado?! Estamos condenados cada uno de nosotros a ser víctima y testigo de la forma más cruel de impotencia: vomitar noúmenos malignos cotidianamente, ser reprochados y fastidiados incansablemente por éstos mismos y, como si fuera poco, ser concientes de ello y de la imposibilidad natural de hacer algo para cambiarlo. Mientras ellos, con reiteración enfermiza, se resignan por la mera lejanía que aguardan con lo que siempre han pretendido ser; se compadecen de su futuro cierta e igualmente desalentador. Ellos, reproduciéndose al infinito y condenándonos a necesitarlos. Una y otra vez. Hasta que esta sociedad articulada sobre una mediocrísima pseudo-nada muera literalmente de desasosiego.
El lenguaje a mí me grita. Cada palabra o ente significante que emerge de mi boca se molesta en recordarme hasta el mismo hastío que no debió haber salido nunca. Ellas, las palabras, se piensan tal como son: ajenas e incomprensibles a todo ser humano; están bien concientes de su no-misión en la vida. Yo comprendo, de verdad lo tengo asimilado desde que empecé relativamente a hacer uso de la razón, y aún así se empeñan en dejarlo en evidencia de la forma más cruda y sádica concebible cada vez que las emito. ¿Pues cuál es el sentido de esa tortura innecesaria, si nunca podré evitarla? ¡¿Acaso no lo entienden, justamente ellas, poseedoras del significado?! Estamos condenados cada uno de nosotros a ser víctima y testigo de la forma más cruel de impotencia: vomitar noúmenos malignos cotidianamente, ser reprochados y fastidiados incansablemente por éstos mismos y, como si fuera poco, ser concientes de ello y de la imposibilidad natural de hacer algo para cambiarlo. Mientras ellos, con reiteración enfermiza, se resignan por la mera lejanía que aguardan con lo que siempre han pretendido ser; se compadecen de su futuro cierta e igualmente desalentador. Ellos, reproduciéndose al infinito y condenándonos a necesitarlos. Una y otra vez. Hasta que esta sociedad articulada sobre una mediocrísima pseudo-nada muera literalmente de desasosiego.
jueves, 30 de septiembre de 2010
Hablemos de mí
En base a una serie de respuestas, www.ipersonic.es dice que yo soy una pensadora innovadora. También dice que "El pensador innovador es una persona encantadora y calurosa. Es entusiasta, enérgica y le encanta tomar el papel protagonista. Le encanta la variedad, tanto en su vida profesional como personal. El pensador innovador afronta constantemente los cambios con su optimismo y su firme creencia en sus propias habilidades; siempre está al tanto de las posibilidades de mejora. Sus excelentes dotes para la comunicación le proporcionan una gran ventaja. Enfoca la vida con curiosidad y franqueza, y domina las situaciones nuevas con un gran talento para la improvisación, y está lleno de recursos. Su tiempo libre se distribuye entre gran cantidad de hobbies; a la mayoría de los pensadores innovadores les encanta trabajar para recopilar tantas impresiones como sea posible. Esta personalidad es imbatible a la hora de descubrir nuevas posibilidades.En su trabajo, el pensador innovador necesita desafíos y tareas siempre diferentes. No puede soportar la rutina y el trabajo demasiado especifico. Le encanta sorprender a los demás con sus osadas ideas para un nuevo y original proyecto y luego dejar que otros lo lleven a cabo. Las jerarquías, las normas y las regulaciones despiertan su rechazo y le encanta ser más listo que el sistema. Es vital para él disfrutar de su trabajo; si es el caso rápidamente se convierte en un adicto. Su creatividad crece cuando trabaja de manera independiente; pero es muy bueno motivando y transmitiendo a otros su optimismo natural. Las actividades conceptuales o de asesoramiento le gustan de manera especial al pensador innovador. Puede suceder que alguna gente se sienta confusa debido a su naturaleza flexible y espontánea.Su sociabilidad e iniciativa le asegura al pensador innovador tener siempre un gran círculo de amigos y conocidos en el que la actividad toma un papel importante. Como casi siempre está de buen humor, es un invitado muy popular y siempre bienvenido. Ser gruñón o malhumorado son situaciones totalmente desconocidas para él. Sin embargo, si tiende a ser un poco errático e inestable en cuanto a obligaciones y esto le hace parecer poco fiable para algunos. Es muy crítico y exigente a la hora de escoger pareja porque busca la relación ideal y tiene una idea muy concreta de cómo debe ser. Las metas en la vida son muy importantes para él. No le gusta el compromiso y prefiere permanecer solo. Para la pareja, es a menudo un desafío mantener una relación duradera con un pensador innovador. El pensador innovador necesita mucho espacio y diversidad, pues de otro modo se aburre y se siente oprimido. Los tipos de personalidad más tradicionales suelen tener problemas con la voluntad del pensador innovador por correr riesgos y sus a menudo alocadas y espontáneas acciones. Sin embargo, si uno puede reunir la suficiente flexibilidad y tolerancia, nunca se aburrirá con su presencia y siempre tendrá en él a una pareja leal y fiel." Blah, blah. No menciona lo que me aseguró en el medio del proceso evaluativo: que soy un ser absolutamente intuitivo. En fin, procedo con lo que en verdad quería decir: ¿así que soy un ser intuitivo? Pues mi intuición me pone a analizar mi postura sobre el resultado de este test, y debo decir que cuando evalúo si me refleja realmente me escindo en dos: la que opina intuitivamente que soy la mayoría de esas cosas (digo intuitivamente porque para mí es imposible conocerse a sí mismo) y la que piensa que le gustaría ser la mayoría de esas cosas. Mi lado racional me hace revisar, naturalmente, estas posiciones contradictorias; sin embargo me encuentro con que son ambas válidas, si bien no parecen serlo y tienen el mismo peso. Conmigo no hay vueltas, son todos interrogantes (¿eso me hará interesante?), pero lo que sí apuntaría a una posible respuesta sobre mí es el hecho de querer documentarlo aquí. Que sea lo que sea; confiaré en la palabra de esos psicólogos internautas según lo considere conveniente.
Paz
...No logro delucidar si es que me frecuenta últimamente, que la estoy comprendiendo cada vez mejor o que la necesito más que lo usual, pero sé que este concepto está rondando inusitadamente mis pensamientos -desconceptualizado, claro-, y esto, paradójicamente, me está empezando a perturbar. Es lo que me pasa con la mayoría de las cosas que me pasan -valga más que nunca la redundancia-: percibo su presencia, su necesidad de una salida o de atención urgente, pero sus conexiones con mi persona, sus raíces, permanecen siempre misteriosamente desconocidas por mí. Puede que saber o simplemente acercarme lo suficiente a las razones de ser de estos gritos interiores resuelva -naturalmente, o no- prácticamente todo dilema espiritual y/o existencial que se me presente y, consecuentemente, aliviane mis angustias; puede que me traiga esa paz, casualmente el motivo desestabilizador que me pone a escribir el día de hoy. ¿Casualmente?
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